Estaba vacío. Resultaba extraño no escuchar las risas de nos niños. Un parque sin vida, sin pequeños revoloteando por el lugar. Era bastante viejo, probablemente no hubiese sido usado en años. Tampoco era algo de extrañar, teniendo en cuenta la situación en la que se encontraban. En un mundo cada vez más dominado por la tecnología eran pocos los que se atrevían a salir a disfrutar del aire fresco. Tenía que admitir que había sido tentada en muchas ocasiones. Malgastaba más horas de las que desearía frente a un ordenador, pero de vez en cuando necesitaba salir y dar una vuelta, aunque no hubiese nadie que se ofreciese a acompañarla.
Caminó hasta el columpio y se sentó con cuidado. Sus manos se posaron en las cadenas metálicas, unas cadenas ya medio oxidadas. Con un pequeño balanceo de piernas dejó que el movimiento pendular le transportase al pasado. No trataría de alcanzar las nubes, pues era demasiado mayor para eso. La experiencia le había enseñado a tener los pies en la tierra. A pesar de lo que la sociedad pudiese pensar, la gente no envejecía con la aparición de arrugas, sino que lo hacía con la desaparición de sueños. Las arrugas tan solo eran un efecto secundario. Se dibujaban en el rostro cada vez que alguien dejaba morir una ilusión. En ese sentido ella era toda una anciana. Por un instante echó la vista atrás y se preguntó '¿Es así como me habría imaginado en el futuro?' . Cogió algo más de altura. No. Pero aunque el reloj de arena jugase en su contra todavía contaba con tiempo. Todavía podía cambiar, para ser la persona que algún día, en aquel mismo columpio, su yo del pasado soñó.
Dreams don't work unless you do.
Yo creo que jamás debemos dejar crecer a nuestro niño interior. Ya nos vemos obligados a crecer en todo lo demás cargándonos de responsabilidades y deberes. Como bien das a entender, nuestro niño es el que elabora los sueños y cumplirlos es lo que nos hace felices. Si fracasamos, el niño debe estar allí para seguir creando otros nuevos.
ResponderEliminar1besito Giny! Nos leemos ^^