jueves, 13 de junio de 2013

NIGHT WATCH.


Somos aves nocturnas, sombras en la oscuridad. Podemos considerarnos los más pardos entre los gatos. Somos el cuervo sobre la lápida, el corazón delator, las flores del mal. Somos los repudiados, los más marginados de los hijos de Eva. Incomprendidos, genios, verdugos de la ignorancia.

¿Y qué si disfrutamos en compañía del silencio? ¿No es en muchas ocasiones, acaso, el mejor de los amantes? Oh, dulces ególatras que preferimos escuchar nuestros propios pensamientos, anteponiéndolos a los de las mentes huecas, vacías, carentes de inquietud.

Salimos a pasear a altas horas de madrugada, con la esperanza de cruzarnos con alguna musa en nuestro camino. La absenta se mezcla con el deseo, y el delirio se hace eco de los párpados ya cerrados de los mortales.

Quizás sea la luna la que convierta a la noche en algo tan fascinante, o quizás sea el mar de tus ojos el que lo haga. 

Pues ya sabes que, si no sueño con tus ojos, todo sueño es pesadilla.




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