Nadie sabe lo que es amarme. O quizás sí, y en caso de ser así, me compadezco. Soy complicada. Siempre lo he sido. Me gustan las canciones en acústico y comer regalices tirada en cama a las tres de la mañana. Y es cierto, podría ser peor, podrían ser migajas de galletas...pero las únicas migajas que conozco son las de la efímera sensación de felicidad que se escurre entre mis dedos. Sin ninguna duda, solo algún loco podría enamorarse de mi. Alguien que tuviese la absurda costumbre de repetir tres veces las cosas, como en el club de la lucha. No soy Tyler Durden, pero en ocasiones puedo llegar a sentirme igual de invisible. Tres veces necesitaría que me dijesen que todo está bien. Aunque nada haya pasado, aunque indudablemente lo esté. ¿porqué no habría de estarlo? no lo se, mi ansiedad a veces me convence de lo contrario, ya os dije que soy complicada. No soy un cubo de Rubik, soy un tablero de ajedrez. Y siempre juego blancas. Siempre empiezo yo. En un par de turnos enroco al Rey. O a la reina, en este caso. Yo no tengo peones, mi única coraza es el pesimismo. ¿Quién podría amar a alguien así?. Solo un loco. Solo un loco podría volcar el tablero. Y con él todas las piezas, y que la única pieza que importase fuese aquel beso que disipase todos esos pensamientos que jamás abandonan mi cabeza. ¿está todo bien?. lo está. lo está. lo está.