domingo, 25 de febrero de 2018

My Salvation.


Sonrió, casi con timidez. En el local sonaba una canción de Nina Simone. "And this old world is a new world" . A veces le gustaba escuchar las letras por encima de las conversaciones que se estaban manteniendo. A lo largo de su vida había descubierto que aquella sería la única forma que tendría de viajar en el tiempo. Su Delorean personal estaba formado de acordes desentonados y cuerdas rasgadas. Humedeció sus labios, dándole un pequeño trago al té helado que aquel camarero le había servido con cara extrañada, preguntándose qué hacía una chica como ella en aquel lugar. Se había acostumbrado. Era desleguada como el peor de los piratas y tenía demasiado mal carácter. Suspiró. Se había vuelto a perder en la conversación. Dedicó unos segundos a escuchar a sus acompañantes - no creo que esté TAN bien como la gente dice, la verdad - contribuía de forma esporádica, pero no decía nada que no pensase. Odiaba a los optimistas de manual. Aquellos que portaban libretas con mantras difíciles de creer y hacían repost de imágenes llenas de positivimo con la intención de hacer su vida más llevadera. Ella también lo había intentado, pero le resultaba francamente complicado creerse toda aquella mierda. Jugueteó con la pulsera de su muñeca de forma inconsciente y pensó que algún día escribiría sobre aquel momento. Lo haría. Había algo que se lo decía. No era un día especial. No le rodeaban sus brazos, sino un puñado de cervezas, pero se sentía cómoda. Se evadía, pero eso siempre lo hacía. No sería ella sin soñar despierta.